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Injustos exigiendo justicia

    Hoy he herido el corazón de una personita muy importante para mí.  Se trata de mi hermana pequeña. Estaba muy enfadada con mis padres, entonces para vengarme acabé haciendo una estupidez, sin tener en cuenta que podría estar jugando con la ilusión de una niña. La pobre lloró como si se le fuera a salir el alma. Me sentí muy mal! Por supuesto que ya le pedí perdón y su inocencia de niña fue capaz de perdonarme.
    Lo que me ha ocurrido me trajo a la mente una frase que una vez mi profesora de historia dijo en clase y que me hizo reflexionar mucho sobre ella aquel día: ¿cómo exigir justicia siendo injusto?
    Las personas tenemos la manía de señalar los errores de los demás sin darnos cuenta de nuestros propios errores, es decir, yo fui capaz de ver la injusticia que habían cometido mis padres,  y a consecuencia también fui injusta. Eso no me justifica. Para pedir que alguien sea de una forma determinada, primero tengo que serlo yo.
    La caminata de la vida no es fácil.  Somos seres humanos y vamos a equivocarnos,  pero que nuestros errores nos puedan servir como lección de aprendizaje y que seamos conscientes de ellos antes de exigir algo de los demás.
Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. Mt 7, 2

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