La cueva de los tesoros

Una mujer pobre paseaba con su hijo por un bosque, cuando oyó una voz que venía de dentro de una cueva:
-¡Aquí dentro hay mucho oro, plata y piedras preciosas! ¡Coge lo que quieras!
Un poco dudosa, miró dentro de la cueva y se dio cuenta de que realmente estaba llena de tesoros.
-¿De verdad puedo coger lo que quiera?
-Sí, pero solo podrás llevar una bolsa y solo tendrás dos minutos para escoger lo que vas a llevar. Después de ese tiempo, ¡sal corriendo! pues la cueva se cerrará para siempre con todo lo que esté dentro.
Agobiada por el tiempo y con tantas opciones  delante, la mujer escogía, juntaba, cambiaba, volvía a cambiar...
-Solo te quedan 10 segundos...9...8...
Ella cogió algunas otras piedras preciosas y salió corriendo.
Ya fuera, pudo ver como la cueva se cerraba. Miró la bolsa y vio todo lo que había cogido y que ahora era rica y podría darle a su hijo una buena vida.
-¡Dios mío! ¡Mi hijo!
Con las prisas se olvidó a su hijo dentro de la cueva.

¿Cuántas veces hemos dado prioridad a cosas secundarias? La sociedad actual está más interesada en recibir que en dar. La historia tiene un final bastante triste, y obviamente es una historia ficticia, sin embargo ocurre todos los días: cuando no valoramos los pequeños gestos, cuando olvidamos agradecer, cuando no dedicamos nuestro tiempo a las personas que amamos... Que a partir de hoy las cosas primordiales vengan a importarnos más que aquellas cosas que son solo pasajeras. ¡No olvides nunca lo que realmente importa!

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