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¿Por qué soportar el dolor?

    Las lágrimas son pequeñas gotitas, casi insignificantes, que a menudo descienden desde nuestros ojos. A veces no sabemos por qué lloramos, si es por tristeza, angustia, desesperación, rabia... Simplemente lloramos y todo el mundo alguna vez en su vida debió de haberlo hecho. Es curioso, pero nuestros momentos más difíciles son los que más recordamos. Creo sinceramente que esos momentos, a pesar de ser dolorosos, son los más importantes en nuestras vidas.

    Yo ya he vivido momentos en los que me he angustiado grandemente. El dolor era tan real que parecía que en un momento u otro mi corazón iría a explotar. Durante esas etapas, recuerdo que no entendía nada. Incluso cuestionaba si existía realmente la justicia, porque si fuera real, ¿cuándo iba a prestarme atención? Y solo después de haber pasado por todos mis momentos de encerramiento en mi habitación, llorando y sufriendo sola y callada, descubrí que cuando las cosas más importantes de nuestra vida suceden, normalmente no sabemos identificarlas. Una persona no es capaz de decirse a sí misma: "¡Vaya, estoy creciendo! Muchas veces solo cuando mira hacia atrás se da cuenta de lo que pasó e identifica eso que las personas llaman de crecimiento. Lo más importante es que ese 
crecimiento solo se adquiere cuando pasamos por circunstancias que no comprendemos. Igual que en mi caso, durante mi sufrimiento yo no era capaz de entender la razón de todo aquello, pero cuando lo superé supe que había servido para hacerme más fuerte, expandirme y hasta ayudar a otras personas con mi historia.

    Si no tenemos paciencia, fe y esperanza en los momentos de proceso de expansión personal, y si queremos tomar las situaciones y sostenerlas en nuestras manos hasta llegar al punto de tomar decisiones precipitadas, estaremos impidiendo que se cumpla nuestro propósito en la vida.

    Acepta los momentos de crisis y toma los momentos de superación como pequeñas victorias que te ayudarán a convertirte en alguien mejor.

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